En aras de buscar rumbos nuevos y planes de trabajo, los colombianos respondieron en el año 2002, a través de una encuesta nacional, que los eventos y personajes culturales más importantes del país eran de la región Caribe.

Sorprendentemente, la definición de cultura para los colombianos involucra incluso temas como el Reinado Nacional de la Belleza, evento que ocupó el primer lugar en la encuesta, seguido por el Carnaval de Barranquilla y el Festival de la Leyenda Vallenata.

En materia de personajes, Colombia dijo que los más admirados eran, en su orden, el único Nobel que ha tenido este país: Gabriel García Márquez; Shakira, que figura en el Récord Guinness como la artista latina con más semanas consecutivas en el número uno de las listas de Estados Unidos, y Carlos Vives, el carismático samario que no solo canta en el escenario sino que da la talla hasta para dar una conferencia sobre la importancia de la lengua castellana en una programación de la Real Academia de la Lengua Española y el Instituto Cervantes.

Pasan los años y la celebración carnestoléndica, así como el Festival de la Leyenda Vallenata, sostienen su tradición y cruzan fronteras, como que el Carnaval es, desde 2001, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, y las notas vallenatas tienen ya asiento de honor y paso en la alfombra roja de los Premios Grammy.

Una reconfirmación de que la cultura costeña se mantiene después de la encuesta lo reafirma el semiólogo Armando Silva en su libro Bogotá imaginada, y que recoge Alberto Abello Vives, compilador de El Caribe en la nación colombiana, memorias de la X catedral anual de historia ‘Ernesto Restrepo Tirado’.

Allí está consignado que la ciudad gris de hace unas décadas ahora se percibe amarilla, baila vallenato, ama a Carlos Vives, lee a García Márquez, reconoce a Obregón, adora al ‘Pibe’ Valderrama y además come arroz con coco. ‘Chévere’ pasó a ser una expresión nacional.

Después del concierto en El Campín para celebrar el último aniversario de la fundación de Bogotá, un joven javeriano de primer semestre escribió a su padre: “lo mejor de un evento en que se celebraba el cumpleaños de Bogotá fueron los costeños, y hubo cumbia y hubo acordeón”.

Además, el sentimiento por el Caribe colombiano se globaliza. Hernando Olivares, en especial para El Sentinel de Miami, escribía en abril de 2006 que hasta hace poco tiempo el nombre de “Barranquilla solo se asociaba a la lírica de la canción *Se va el caimán* o las fiestas de Carnaval. Pero desde que figuras como Shakira, Gabriel García Márquez, Sofía Vergara, Joe Arroyo y Édgar Rentería empezaron a hacer historia en Estados Unidos, el interés por la cultura de esta ciudad colombiana es cada vez mayor”.

Igual acontece con las capitales. Cartagena no solo es acogida como Patrimonio de la Humanidad, es una de las sedes del mundialmente conocido ‘Hay Festival’, donde confluye lo más selecto de las letras universales. En breve será sede de la Asamblea Anual de la Organización Mundial de Turismo.

Y no se trata de pregonar el imperialismo cultural costeño desde estas tribunas. Daniel Samper Pizano, pluma autorizada tanto en sus momentos jocosos como cuando señala que hay palabras mal escritas —porque es miembro de la Academia Colombiana de la Lengua— también ha hecho cálidas odas a la cultura Caribe.
Ha escrito, por ejemplo: “Pensando en qué momento se jodió Colombia, como lo hizo respecto al Perú un personaje de Mario Vargas Llosa, llego a la convicción de que seguramente fue hace siglos, cuando las autoridades españolas decidieron que la capital de la Nueva Granada debía ser Santafé de Bogotá y no una ciudad de la Costa Atlántica.

Casi todas las demás sedes virreinales o villas hispanoamericanas de consideración surgen en el litoral o próximas a él. Lima, Asunción, Montevideo, Buenos Aires, La Habana, Santo Domingo reposan a orillas de una vía acuática importante”.

Consideraciones como esas y muchas más han sido aceptadas aun de manera simbólica hacia el litoral colombiano, como que los extranjeros universalizan el uso del sombrero vueltiao, llevan entre pecho y espalda una mochila arhuaca o incluyen en sus maletas como regalos videos del Carnaval de Barranquilla o de cualquier versión del Festival de la Leyenda Vallenata.

Claro que la encuesta dejó pensando a muchos. El poeta y escritor Eduardo Escobar dijo que “Nuestros héroes culturales, después de García Márquez, son Teresa Gutiérrez, Pacheco y el ‘Tino’ Asprilla, mezclados con Rafael Pombo y el inmenso Joe Arroyo, incomparable en el ámbito de la música popular. Arroyo ocupa un modestísimo decimoséptimo lugar en el iconostasio. Lo cual atestigua el mal gusto musical del país. Totó La Momposina está ausente”.

Interminables podrían ser las consideraciones que sobre la encuesta y el Caribe mismo habría que formular, pero lo vital de una cultura, además de sus personajes, íconos y eventos, es su perdurabilidad de conceptos en el tiempo. Bien dijo José Salebe, gerente de una próspera industria en Barranquilla: “Nuestro principal mérito no es que estemos exportando hamacas, sino que estamos vendiendo cultura costeña”.

Por: MARTHA GUARÍN R.
martha.guarin@elheraldo.com.co

En aras de buscar rumbos nuevos y planes de trabajo, los colombianos respondieron en el año 2002, a través de una encuesta nacional, que los eventos y personajes culturales más importantes del país eran de la región Caribe.

Sorprendentemente, la definición de cultura para los colombianos involucra incluso temas como el Reinado Nacional de la Belleza, evento que ocupó el primer lugar en la encuesta, seguido por el Carnaval de Barranquilla y el Festival de la Leyenda Vallenata.

En materia de personajes, Colombia dijo que los más admirados eran, en su orden, el único Nobel que ha tenido este país: Gabriel García Márquez; Shakira, que figura en el Récord Guinness como la artista latina con más semanas consecutivas en el número uno de las listas de Estados Unidos, y Carlos Vives, el carismático samario que no solo canta en el escenario sino que da la talla hasta para dar una conferencia sobre la importancia de la lengua castellana en una programación de la Real Academia de la Lengua Española y el Instituto Cervantes.


Shakira figura en el Récord Guinness como la latina número uno de las listas de EU por su disco ‘Fijación oral’.

wPasan los años y la celebración carnestoléndica, así como el Festival de la Leyenda Vallenata, sostienen su tradición y cruzan fronteras, como que el Carnaval es, desde 2001, Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad, y las notas vallenatas tienen ya asiento de honor y paso en la alfombra roja de los Premios Grammy.

Una reconfirmación de que la cultura costeña se mantiene después de la encuesta lo reafirma el semiólogo Armando Silva en su libro Bogotá imaginada, y que recoge Alberto Abello Vives, compilador de El Caribe en la nación colombiana, memorias de la X catedral anual de historia ‘Ernesto Restrepo Tirado’.

Allí está consignado que la ciudad gris de hace unas décadas ahora se percibe amarilla, baila vallenato, ama a Carlos Vives, lee a García Márquez, reconoce a Obregón, adora al ‘Pibe’ Valderrama y además come arroz con coco. ‘Chévere’ pasó a ser una expresión nacional.

Después del concierto en El Campín para celebrar el último aniversario de la fundación de Bogotá, un joven javeriano de primer semestre escribió a su padre: “lo mejor de un evento en que se celebraba el cumpleaños de Bogotá fueron los costeños, y hubo cumbia y hubo acordeón”.

Además, el sentimiento por el Caribe colombiano se globaliza. Hernando Olivares, en especial para El Sentinel de Miami, escribía en abril de 2006 que hasta hace poco tiempo el nombre de “Barranquilla solo se asociaba a la lírica de la canción *Se va el caimán* o las fiestas de Carnaval. Pero desde que figuras como Shakira, Gabriel García Márquez, Sofía Vergara, Joe Arroyo y Édgar Rentería empezaron a hacer historia en Estados Unidos, el interés por la cultura de esta ciudad colombiana es cada vez mayor”.

Igual acontece con las capitales. Cartagena no solo es acogida como Patrimonio de la Humanidad, es una de las sedes del mundialmente conocido ‘Hay Festival’, donde confluye lo más selecto de las letras universales. En breve será sede de la Asamblea Anual de la Organización Mundial de Turismo.

Y no se trata de pregonar el imperialismo cultural costeño desde estas tribunas. Daniel Samper Pizano, pluma autorizada tanto en sus momentos jocosos como cuando señala que hay palabras mal escritas —porque es miembro de la Academia Colombiana de la Lengua— también ha hecho cálidas odas a la cultura Caribe.
Ha escrito, por ejemplo: “Pensando en qué momento se jodió Colombia, como lo hizo respecto al Perú un personaje de Mario Vargas Llosa, llego a la convicción de que seguramente fue hace siglos, cuando las autoridades españolas decidieron que la capital de la Nueva Granada debía ser Santafé de Bogotá y no una ciudad de la Costa Atlántica.

Casi todas las demás sedes virreinales o villas hispanoamericanas de consideración surgen en el litoral o próximas a él. Lima, Asunción, Montevideo, Buenos Aires, La Habana, Santo Domingo reposan a orillas de una vía acuática importante”.

Consideraciones como esas y muchas más han sido aceptadas aun de manera simbólica hacia el litoral colombiano, como que los extranjeros universalizan el uso del sombrero vueltiao, llevan entre pecho y espalda una mochila arhuaca o incluyen en sus maletas como regalos videos del Carnaval de Barranquilla o de cualquier versión del Festival de la Leyenda Vallenata.

Claro que la encuesta dejó pensando a muchos. El poeta y escritor Eduardo Escobar dijo que “Nuestros héroes culturales, después de García Márquez, son Teresa Gutiérrez, Pacheco y el ‘Tino’ Asprilla, mezclados con Rafael Pombo y el inmenso Joe Arroyo, incomparable en el ámbito de la música popular. Arroyo ocupa un modestísimo decimoséptimo lugar en el iconostasio. Lo cual atestigua el mal gusto musical del país. Totó La Momposina está ausente”.

Interminables podrían ser las consideraciones que sobre la encuesta y el Caribe mismo habría que formular, pero lo vital de una cultura, además de sus personajes, íconos y eventos, es su perdurabilidad de conceptos en el tiempo. Bien dijo José Salebe, gerente de una próspera industria en Barranquilla: “Nuestro principal mérito no es que estemos exportando hamacas, sino que estamos vendiendo cultura costeña”.